miércoles, 24 de febrero de 2016

Autosabotaje

korocantabrana.com


En mi última entrada hablaba de cambiar unas palabras por otras, para que la mente se habitúe y podamos reconducir ciertos hábitos que no nos gustan.
Pos vale, pos mú bien, pos qué chulo.

Ahora llego yo (o sea, la misma de ayer) y me pregunto... ¿y a mí eso por qué no me funciona?


y mi otra yo (ya os comenté que soy un pelín rarita, ja ja ja) me contesta en plan psicólogo de ir por casa (o sea, sin tener mucha idea, pero sí mucho morro).
Y la respuesta es complicada.
O no.
Me autosaboteo yo solita, mira qué mona soy.




En estos últimos tiempos no estoy apuntando lo que como, ni escribo los menús, ni el ejercicio que hago, ni ná de ná (porque no estoy muy convencida de que en este momento de mi vida me sirva esta estrategia).

A cambio, en el blog me pienso poner en plan terapia de grupo, que es un concepto que mola un puñao, ja ja ja. Y os voy a soltar mi rollo (lo siento, si alguien se aburre que s'aguante, ja ja ja).

A ver. Cuando me pongo a comer como si no hubiera un mañana... ¿qué suelo estar haciendo unos segundos antes?
Aaaaaaamigo, he aquí el quid de la cuestión.

Yo estoy comiendo "lo normal", y de pronto veo que estoy terminando. ¿Qué pasa por mi subconsciente? me parece que es ese el problema. Mi mente sabe que cuando acabe de comer tendré que levantarme y enfrentarme a un montón de tareas que me superan. Entonces, lo más "lógico" es no acabar de comer. Y es como si fuera alargando el momento hasta que el tiempo de las tareas ha pasado y las obligaciones me instan a hacer otras cosas (no las tareas temidas, sino otras más urgentes).

Así de simple estúpido.



O sea, que según esta teoría mi problema no es comer demasiado, sino procrastinar las tareas.

Aquí hay varias soluciones, y ninguna tiene que ver con la manduca (manduca es comida, por si alguien se me ha despistado).

Se me ocurren:

LA GUAN
Obvio: no procrastinar. Organizarme, hacer una lista de cosas pendientes y una lista de herramientas y utensilios necesarios, para tenerlo todo a mano. Dividir la faena en secciones más pequeñas, o en su defecto trabajar durante un tiempo concreto y luego hacer otra cosa.
¡Pero ponermeeeeee!

LA TÚ
Pasar de todo y no hacer las tareas. La solución es mala de cojones, pero al menos no me estresaré y dejaré de comer por razones absurdas.

LA ZRÍ
Con tareas o sin ellas, ponerme la ración que toca en una bandeja y huir de la cocina a la de YA. Y no volver a por más comida bajo ningún concepto.



Lo de las tareas tiene muchísimo que ver con el tema del destrasteo de la casa, de tirar cosas, de deprenderme de objetos que no me hacen feliz y que siguen en mi vida simplemente "por si acaso".
Tengo millones de cosas que no tienen un lugar concreto en mi casa, y van cambiando de ubicación según van molestando. Las saco del medio, pero no sé dónde meterlas (en el cubo de la basura, diría más de uno), es que son cosas que están en buen estado, o que tienen valor sentimental, o... etc.

Tengo que cortar de raíz con esta situación. Pero esa es otra historia ¿no???





12 comentarios:

  1. Parece fácil resolver tu problema pero no lo es, en absoluto. Seguramente tienes la solución en el namber guan y vas a empezarlo ya (si te digo "pero tienes que empezar ya" estoy cargándome la programación neurolingüística).
    Me parece que todas esas cosas que tienes y te gustan aunque no sirvan para nada, te están estresando más de lo que debería. Podrías preguntarte si dentro de cinco años te gustaría tenerlas o no, si es que no o te da lo mismo, a la basura. Procura no acumular cosas viejas repetidas, es decir, si con tres pijamas de invierno tienes bastante, cuando te compres uno nuevo tira (o da) uno de los viejos. Diiiigo yo.
    La rutina y el ir de culo cada día es lo que nos aleja del camino de cuidarnos, nos dejamos para lo último, o eso me pasa a mí.
    Vamos a ver si tú y yo nos controlamos un poco y perdemos de vista algún quilete.
    Petons i fins demà!

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    1. Ay, cuánta razón...

      Los trastos son mi perdición. Anda que no hace años que lo sé... lo conté una vez: hace 30 años me casé y compramos una casa tirando a grandecita. Mi hermana y mi tía se separaron de sus maridos (dos casas que se han desmantelado), se vendieron las casas de mis dos abuelas (dos casas más desmanteladas). Tengo cuatro viviendas distribuídas por mi casa, la mitad de las cosas en cajas, en el garaje. "Quédatelo todo", me dijeron, porque no sabían dónde ubicarlas.

      Total, que "esto me gusta", "esto es de mi abuela querida", "esto es antiguo y bonito", "esto me trae recuerdos de mi niñez"... y así me va.

      Eso sí: gasto poquísimo en decoración, ja ja ja.


      Besotes.

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  2. Maldita procrastinación, mi peor enemigo también como estudiante (que intenta ser) esmerada.
    Es interesante ver las diferentes "aproximaciones" a la comida que tenemos cada uno de nosotros. Al final todo deriva en que nos dejamos llevar en algo tan placentero como es comer (hay quien fuma, quien bebe, quien hace deporte –malditos estos últimos jajajaja–) y no lo hacemos pensando ni utilizando la lógica: tengo hambre -> no -> paro.
    Me voy a unir yo también a vuestra terapia en grupo, porque estoy pasando ahora por unos días un poco malos y me estoy dando a los carbohidratos como si no hubiera mañana... Y no puede ser.

    Ánimo con esas tareas, Amelia.
    Un beso.

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    1. Sí, según las aproximaciones de cada cual, así nos va con la comida. Por eso no me gusta la idea de una dieta, porque en las tres ocasiones en que he seguido dietas a rajatabla (con el dinero que han costado) he perdido peso, pero no he solucionado el problema.

      Tal vez no le pase a todo el mundo, pero muchas personas que tenemos sobrepeso nos vemos abrumadas por cosas que no tienen que ver con la comida. Qué fuerte.

      Bienvenida a nuestra "terapia en grupo", ja ja ja. Las futuras flakitas del mundo virtual :-D

      Un besote.

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  3. Pues yo apuesto por la zri. Como encima soy un pelín vaga, no hay nada como ya tener las posaderas en el sofá para no levantarse más en un ratito, el justo para descansar y olvidarte de comer, el justo para coger fuerzas y hacer todas esas tareas que tanto nos cuestan. Chica, darse cuenta del autosabotaje ya es un paso de gigante. Venga, ánimo!!

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    1. Ay, Matrioska, tienes razón, darse cuenta ya es un paso. Ahora me toca el paso siguiente: ponerme con las tareas.

      Voy a hacerme un bocata.




      Es bromaaaaaaa, ja ja ja.


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  4. Algo así me ocurre cada vez que dejo de fumar, que ya van milquinientosintentos.... que cuando se acaba la comida, teóricamente viene el piti.... y como no hay piti, pues no se acaba la comida.... ozú!!!

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    1. Ya lo decía no-sé-quién:
      "dejar de fumar es fácil, yo lo he dejado más de cien veces".

      ;-D

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  5. Tienes toda la razon!!!! cuando se come de mas se ocultan un monton de cosas!!! obligaciones, sentimientos, compromisos y desafortunadamente alla va la salud...

    Un beso

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    1. Sí, por eso no es eficaz hacer una dieta sin mirar más allá del plato. De ahí que llevemos tantísimo tiempo "intentando" adelgazar y sin conseguir resultados duraderos.

      Un beso

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  6. Hola!!!
    Volvi!!

    Yo lo que hago es ponerme horarios... de tal a tal hora ordeno, de tal a tal hora estudio, de tal a tal hora ejercicio.
    Así como tengo un horario para trabajar, me pongo en la rutina las otras cosas, las que me gustan y las que no. Y trato de ser estricta con esos horarios!

    Beso y bienvenida la terapia grupal jajaj

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    1. Hola!!!

      Yo también voy siempre con horarios, ja ja ja. Pero a veces me paso de exigente conmigo misma y acabo por incumplir por falta de tiempo. Así que este año me propuse ser más realista con este tema y la verdad es que voy mucho más relajada...

      Después de todo, la faena siempre estará ahí... esperándome...

      Besos

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Adelgazar es más fácil en compañía, así que no te cortes y suéltalo...

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