viernes, 20 de febrero de 2015

Mini-gimnasio



Ayer, tras la hora de caminata a paso rápido, fue mi tercer día de bici : hice diez minutos mientras leía libro*. Poco a poco conseguiré ponerme otra vez en forma... je je.

También ayer, os contaba que tengo un mini-gimnasio montado en el cuarto de la caldera. No pongo fotos porque no está de recibo, de verdad. No está tan mal como el de la foto, pero casi. Ainssss...  A ver si en verano le doy un repaso a las paredes y quito trastos, me gustaría enseñároslo.

Tengo muchas cosas para hacer ejercicio porque he estado yendo al gimnasio muchos años y mi gran ilusión era poder ahorrarme las cuotas.
Bueno, en realidad, mi ilusión era otra. Las clases de hapkido eran muy tarde, a partir de las diez de la noche. Como no venía nadie detrás a ocupar la sala, a veces se alargaban hasta las doce menos cuarto o así... aunque no nos cansábamos, era tan chulo...



Cuando salía de la ducha tenía que vestirme, salir a la calle a buscar el coche y conducir hasta mi pueblo, que son pocos kilómetros, pero me daba un palazo del copón.

Mi gran ilusión era salir de la ducha, poderme poner un pijama, abrir la puerta del vestuario y encontrarme en el comedor de mi casa. Por arte de magia. Cuando me di cuenta de que la magia no acababa de funcionar, pensé que mejor me llevaba el gimnasio a casa... (ya sabéis: si la montaña no va a Mahoma...)

Cuando dejé el grupo de artes marciales ya no tuve excusa. Ir a la sala de fitness no me gustaba tanto, y encima había que hacer cola para las máquinas, o tenía que limpiar el sudor del señor que estaba antes que yo (que la norma de la toalla se la pasan algunos por el arco del triunfo).
Así que pensé que podía montármelo yo.

La bici es de hace treinta años, ya la habéis visto en la entrada anterior. Pero funciona igualmente... además tiene una pieza que se apoya en la barriga y vibra mientras vas pedaleando. No la uso porque le falta un tornillo (a ella, no a mí), pero cuando tenga un rato buscaré uno en una ferretería y me hará unos masajes que pa qué. Con tanto cimbreo, seguro que me quedo con la tripa plana. Fijo que sí.

El banco de abdominales fue mi regalo de 40 cumpleaños. Lo monté este verano (cuando cumplí 47). Ya me vale a mí...

Tengo pendiente colgar un saco de boxeo y comprarme unos guantes (que los nudillos ensangrentados no hacen muy femenino).

Y me encantaría tener un inversor. Eso es sanísimo para la circulación, para las varices... y además, si te miras al espejo cuando estás boca abajo, los michelines, la papada, las tetas... todo está más "para arriba", ja ja ja. Hace mucho que no me "invierto", pero recuerdo lo rejuvenecida que me veía, ja ja ja.



Aunque por supuesto, lo que tengo pendiente es ponerme, mover el culo de una vez.
Al menos he empezado. Algo es algo...


* Sobre la lectura:
El libro que me estoy leyendo todavía no tiene título porque está sin publicar.
Formo parte del jurado del premio de novela Círculo de Lectores, y he de leer tres libros cuyos títulos son: Libro 1, Libro 2 y Libro 3. Hala.
Así que soy una privilegiada, je je je. El año pasado leí otros tres, aunque solamente han publicado uno de ellos, que yo sepa: "La conjura de los lobos", de Fernando Baztán.





Estaba muy bien, la verdad, aunque no fue el que más me gustó de los tres... lo malo es que el libro que yo voté no sé ni quién lo ha escrito ni si podrá ver la luz alguna vez. Una pena, pero bueno, así son las cosas...


















7 comentarios:

  1. ¡qué privilegio! Como molas señora jurado!!

    Lo del inversor no me queda muy claro... ¿simplente te tumbas un rato bocabajo y ya está?

    Lo del gimnasio en casa mola mucho, pero en mi caso tiene un handicap importante y es la falta de compañía, porque yo sin que alguien me tire y me acompañe soy más inconstante que una montaña rusa...

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  2. ¡Qué suerte eso de tener un gimnasio en casa!
    Te iba a decir que seguro que así me animaría yo a hacer ejercicio pero, acto seguido, recordé que tengo en una de las habitaciones mi colchoneta, las mancuernas y otros miniaparatejos, ahí, medio abandonados.
    Muy bien lo de ir aumentando cada día unos minutillos, en cuanto te des cuenta, te parecerás a Indurain (no en el pelo, por favor :p)
    Ánimo, ejercita el cuerpo y la mente… y disfruta del proceso.

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  3. Jajaja, cómo me he reído con lo de Indurain Curvi!!
    Amelia, estás hecha una deportista!! Y aprovechando bien el tiempo con la lectura.
    Lo del banco de abdominales tiene tela... por eso no te han regalado el inversor!! jeje. Tiene que ser estupendo notar como se estira toda la espalda.
    Te veo con otro quilo menos esta semana, ojalá!!
    Petonets!!

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  4. A mi eso del inversor me parece un banquito de torturas de estas antiguas jajajaja. Oiish me das mucha envidia con lo de leer novelas nuevas no publicadas! Debe de ser muy chulo ser jurado! Yo de adolescente le di la vara a mi madre eternamente para apuntarnos al círculo de lectores, pero la pobre mujer tuvo que darse de baja por que no dejaba de comprarme libros y yo de leer... un caos todo. jajaja. Aprovecha que tienes un espacio para hacer ejercicio!!!!! Un besoootee!

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  5. Evie, lo del inversor consiste en estirar todo el cuerpo, desde los tobillos hasta la coronilla. Tumbarse un rato boca abajo cuesta lo suyo. Los primeros días aguantas medio minuto y ya te duele la cabeza, te pones roja y te cuesta respirar.
    Pero cuando llevas unos días, aguantas diez minutos y te das el lujo de hacer abdominales (y fardas un huevo si hay gente cerca, ja ja ja).

    Yo hago más cosas sola, cuando hay más gente nos ponemos a hablar y no hacemos nada...

    Curvitas, eso es lo que pasa, que tenemos cosas y están ahí cogiendo polvo... yo porque me lo he propuesto (incluso me he puesto una alarma en el móvil), y porque al buscar al perro paso por delante. Lo de Indurain ha dolido... ja ja ja.

    Pili, lo del banco de abdominales es pa matarme, ja ja ja. Pero no te lo pierdas, os he dicho que lo monté este verano cumpliendo 47. ¡Y son 48! joder, ja ja ja, eso sí que es fuerteeeee... ja ja ja.

    Kaonnibal, cuando te acostumbras es agradable. Además, si te llaman colgada no te ofendes ni ná... ja ja ja.
    Al menos en tu caso aprovechaste los libros, que hay gente que los tiene de adorno. Incluso hay lugares donde los venden por metros y por color de las tapas. Sí, sé que suena increíble. Lo de ser jurado en realidad no es nada, solo hay que ser socio y apuntarse en una lista. Te mandan los tres finalistas (los han escogido previamente entre el mogollón de originales que reciben).
    Algún día me encantaría participar, pero desde el otro lado... je je je.


    Muchos besos a todas, guapísimas.

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    Respuestas
    1. 47-48, ¡¡qué más da!! estamos hechas unas chavalitas. Yo cumplí 43 pero no me los veo por ninguna parte. Pasa el tiempo y la mente sigue joven y activa, eso es lo importante.
      Petonarros!!

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    2. La mente joven y activa, seeeeee...

      Pero el cuerpo... ains, qué crú... ja ja ja.

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Adelgazar es más fácil en compañía, así que no te cortes y suéltalo...

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