lunes, 17 de noviembre de 2014

Me pareció curioso




Una de las cosas que se nos olvidan cuando nos sentamos a comer es ser conscientes.

Ser conscientes de cada bocado que nos metemos en la boca.

Ser conscientes de masticar despacio, de tragar después de haber saboreado, de que nos estamos alimentando, no atiborrando.

Ser conscientes de que tenemos algo en el plato. No todo el mundo tiene esa suerte, y viendo las colas en Cáritas y la necesidad de hacer colectas de alimentos (este sábado creo que habrá una), parece ser que lo de comer cada día se ha convertido en un lujo para algunas familias.

Ser conscientes, pues, de la suerte que tenemos.

El sábado comí con unas personas a las que conozco muy poco, y me sorprendió que antes de empezar a comer, el señor que llevaba la voz cantante, bendijo la mesa.

Una cosa tan chorra como ésta, me hizo ser consciente durante toda la comida.
Pensé que, independientemente de si uno es o no creyente, o de qué religión practique, o si uno es ateo o simplemente no piensa en estas cosas, igualmente hemos de dar gracias por poder sentarnos delante de un plato de comida.

En el colegio lo hice durante toda mi niñez, cada día decíamos una pequeñísima oración antes de comer. Aunque viendo el puré de champiñones que me servía la monja, no encontraba la razón para dar gracias. Mi trauma/drama con el puré lo conté aquí.

Pero ahora soy adulta, y cuando me doy cuenta, intento ser consciente también.

Y, yendo a lo práctico, mientras pensaba estas cosas, me di cuenta de que comí más despacio, me llené antes y la comida me sentó mejor.
Así que, al fin y al cabo, lo de bendecir la mesa no me pareció ninguna tontería.









11 comentarios:

  1. Sé que muchísima gente habla de alimentarse no para saciar su hambre si no para nutrir su cuerpo... Creo que es una filosofía más de vida, aunque es dificil llegar a este punto cuando a veces incluso comes por gula! Pero tienes toda la razón y aunque sea mentalmente, todos deberíamos dar las gracias por tener un plato delante, aunque sea darnos las gracias a nosotros mismos por haber estado currando toda la semana para conseguirlo!

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. ¡Y por habernos pasado un buen rato cocinando! ja ja ja, que eso también cuenta... no aparece la comida por arte de magia, es verdad.

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  2. La plena conciencia... cuantas veces me lo dijo mi terapeuta. Pero aún no soy capaz de comer consciente, me olvido, me despisto... Ella me dijo que para no olvidarme de estas cosas llevase algo diferente en los dedos, un anillo, por ejemplo.
    Me cuesta mucho.
    A ver si me acuerdo de lo que dices, dar gracias, ser consciente de lo que hago.
    Petonets!!

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    1. Cuando como sola (en el trabajo), a cada bocado me voy levantando y haciendo alguna cosilla. Así lo que consigo es no meterme la siguiente tenedorada hasta que tengo la boca vacía (suelo comer como si me lo fueran a quitar, ja ja ja).


      Intento ser consciente, pero es más fácil decirlo que hacerlo.

      Petonets!!

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  3. Pues estoy de acuerdo en todo jejejejeje
    A mi me enseñaron a bendecir la mesa desde pequeñita y sigo haciéndolo, hay que dar muchas gracias a Dios por tener comida y un techo.

    Además, está demostrado que el cerebro tarda 20 minutos en recibir la orden de que el estómago está saciado, así que hay que comer despacito, beber agua, dejar el cubierto en la mesa etc pequeños trucos para comer más lento :)

    Muchos besillos

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  4. Me ha gustado mucho esta entrada y estoy completamente de acuerdo. Tantos quilos de más porque engullimos en lugar de comer!. Y desde luego, agradecer lo que se tiene y disfruta no lo deberíamos olvidar nunca. Besos, guapa. Te agradezco tu compartir ;)

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  5. En mi casa siempre se ha bendecido la mesa. Cuando terminábamos de comer mi padre decía "ya hemos comido, gracias a Dios y a mamá que lo ha hecho".

    Lo que pasa con la bendición es que muchas veces se hace de forma rutinaria, repitiendo unas palabras aprendidas pero sin ser conscientes de lo que estamos diciendo, pero sí es importante dar gracias por la comida, igual que preparar la comida y la mesa con cariño y no de cualquier forma.

    Buena reflexión Amelia.
    Besos!

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  6. Amelia, ya veo que andas perdida...¡animate mujer, que te esperamos!
    Pasaba a desearte una Feliz Navidad.
    Muchos besillos

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  7. Xiqueta, on estàs?
    Que tinguis unes BONES FESTES!!
    Volvemos en enero?
    Petons!

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  8. Ay, si es que se me ha tirado el tiempo encima y me despisté un poco (bueno, poco no, mogollón).

    Felices fiestas atrasadas. Estoy intentando ponerme en el sitio.
    Perdonadme, soy un desastre.

    Besos gordos.

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Adelgazar es más fácil en compañía, así que no te cortes y suéltalo...

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