viernes, 17 de mayo de 2013

El método Thinking




El otro día oí en alguna parte algo sobre "el método Thinking" (más o menos adelgazar pensando).
Parece una forma de perder peso sana, controlada y personalizada. Y seguro que funciona, eso no lo dudo ni por un momento.
Hoy, "La Cosa XXL" ha preguntado nuestra opinión al respecto.

Poco sé sobre el tema. A priori, da la sensación de que puede dar resultado. Y también de que va a costar una pasta, he sido incapaz de encontrar las tarifas en su página web.

Si pudiera, seguro que me apuntaba. Y si viviera en Madrid, claro. Y si tuviera tiempo. Y dinero para gastar en estas cosas. Y ganas.

He mirado su decálogo. Como decálogo está genial. Podéis verlo aquí.
Pero yo debo hacer algo mal, seguramente hay otro decálogo de "cosas que Amelia hace fatal de los fatales". Joder, si es que todos los puntos los sigo, uno a uno. Y ya ves... el que peor llevo últimamente es el tema del ejercicio, aunque estoy en ello, lo prometo. Pero durante más de veinte años seguidos (y más de treinta a intervalos) he hecho deporte y sigo estando rellenita.

Pero voy a ser un pelín escéptica, si me lo permitís (y sin que la gente del método Thinking se me ofenda).

Tienen cuatro equipos de especialistas, que seguramente se lo curran un montón. Sin embargo, a mí me parece que si una persona tiene un poco de motivación y ganas de organizarse, se puede apañar bien.

1 - El equipo médico es necesario, aunque una báscula y una visita al médico de cabecera de cada uno puede suplir la cosa.

2 - El equipo psicológico está bien, yo me autoanimo con avaricia, y cuando estoy más hecha polvo, miro los blogs de los demás, echo unas risas y hala, a otra cosa. También puedo leer algún libro de autoayuda para reafirmarme y creer que voy a conseguir lo que me proponga.

3 - El equipo de educación física. Pues si fuera capaz de correr un poco (en breve espero hacerlo), ya tendría algo bien consolidado. Por lo demás, en la red hay multitud de vídeos de todo tipo para hacer ejercicio.

4 - El equipo de nutrición. Mira, ahí sí que le han dado. Yo no necesito que me planeen las comidas, eso lo sé hacer muy bien, como demostré aquí.  Planear es lo mío. Lo que ya no se me da tan bien es llevar a la práctica mis propios planes (llamadme saboteadora).
Yo lo que necesito es que venga alguien a mi casa, ponga la mesa, sirva la comida (por supuesto, del plan), me tenga 20 minutos comiendo despacio y luego me dé una patada en el culo para echarme de la cocina.
Creo que así me resultaría mucho más fácil el sistema.


Me he querido apuntar a su newsletter, y cuando he mirado la política de privacidad, resulta que está escrita en latín. ¿Ocultan algo... o algo???




En cuanto a lo de adelgazar pensando, me ha recordado un libro que se llama "La única dieta", de Sondra Ray. 




Es una "dieta espiritual", una ayuda para las personas que comen para satisfacer algo emocional.  AQUÍ se puede leer completo, está en pdf y no falta ni una página.
Puede tirar un poco para atrás que hable de perdón, de amor, de dios... pero cada uno puede hacerse suyas las ideas que se exponen en el libro, y creo que si se le da una oportunidad, algo bueno podemos sacar.

La verdad es que tengo el libro en las manos, y me pregunto por qué no lo intento seguir página a página hasta el final.

A ver qué pasa...










9 comentarios:

  1. El poder de la mente es fundamental y se necesita tener las cosas muy claras para hacerlo bien. Y, a veces, ni por esas...los "sobrepesados" tenemos un problema, no me vale el rollo que comemos más de lo que gastamos. Pienso que hay muchos intereses creados y mucho dinero por medio e interesa que siga habiendo gordos. De ese decálogo yo quitaría dos puntos, pero estoy convencida de que no tenemos que pensar que estamos a dieta, es el primer gran error.
    Amelia, preciosa, gracias por enlazar el libro. Ya me lo he guardado y me lo leeré con ganas. Un abrazo!

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  2. Bueno, yo del decálogo quito lo de pesarse cada día, paso tres pueblos. Supongo que es para saber si va bien la cosa, pero sospecho que eso conduce a neuras innecesarias. Y si no cal, no cal.

    El primer punto del decálogo es "conciénciate de que comer sano no es hacer dieta". Eso sí me gusta, porque no estamos a dieta, estamos cuidándonos y comiendo bien.

    Por supuesto que interesa que siga habiendo gordos. Negocios de la gordura hay por todas partes, desde locales con una chica que ha hecho un cursillo hasta clínicas con cuadros médicos enteros. Libros, páginas web, balnearios... gimnasios, cremas reductoras, potingues varios, y luego pastillas, batidos, barritas... si vas a una farmacia y miras la cantidad de cosas supuestamente adelgazadoras que venden... (ahora me recuerdo a la monja Forcadas, con lo de "les farmacèutiques", pero tiene razón la mujer). Todo es un negocio del copón.

    Sobre el libro, pues al final la idea es "estar bien con uno mismo". Creo fervientemente que si llegamos a ese estado "zen", adelgazamos. Lo que pasa es que si llegamos a ese estado de la mente, aunque no adelgazáramos, nos importaría un carajo. Claro que, en ese estado mental también nos importaría bien poco lo que comemos (daría igual una tarta que un plato de coles), y tal vez así también adelgazaríamos. Yo qué sé... es una pescadilla que se muerde la cola.
    Ñaaammmm, pescadillaaaa.... (babeo, que ya me la imagino rebozadita, ja ja ja).

    Voy a releer el libro esta semana, a ver qué pasa. Por probar...

    Un besote, guapetona.

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  3. Coincido con la opinión de ambas, pero también creo que al final del cuento cuando aprendemos a amar y respetar el cuerpo que tenemos aprendemos a darle el mejor combustible para que ande bien y a darle tanta actividad como sea necesaria o como decía mi padre "para no anquilosarnos".
    La cosa es sencilla, sólo nos falta creérnoslo y tomar acción.

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  4. Pues si estamos de acuerdo de que la cosa está en la cabeza hay un montón de mentiras que nos han contado a lo largo de nuestra vida. Por otra parte conozco a muchos delgados que están más descentrados que yo. O sea, que entran en juego muchos factores. Desde luego yo sí diría que estar bien es esencial para hacer esto. Pero de la misma manera que te encuentras mejor cuando comes bien creo que de alguna forma comer sano (comida sana) hace que pensemos mejor precisamente por el hábito que hemos cambiado. Es decir, que un big mac obstruye algo en la cabeza al mismo tiempo que en las arterias. Lo mismo pasa con el ejercicio, creo yo.

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  5. En resumidas cuentas: que hay que ver lo que cuesta estar delgado, ja ja ja.

    Pero una cosa sí es cierta: tenemos mucha moral, porque no nos rendimos ni a la de tres (ni a la de siete, ja ja ja).

    Besos a todos.

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  6. Yo no puedo descargar el libro de sandra rey . No deja.me gustaria leerlo. Que puedo hacee¿

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Adelgazar es más fácil en compañía, así que no te cortes y suéltalo...

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