miércoles, 7 de septiembre de 2011

Reflexión (que no quiere decir doble flexión, ja ja ja).


Me imagino a una mujer que se sabe con unos kilos de más.
Una mujer cualquiera, una de nosotras.

Me la imagino ilusionada poniéndose a dieta, siguiéndola rigurosamente hasta que se agobia porque pasa ansia, o hambre, o las dos cosas.
Me la imagino saltándose el régimen, mortificándose por ello, tirándolo todo por la borda, a tomar pol saco la dieta, comiendo de todo, "ya que lo he hecho mal, lo hago mal del todo", luego alguien mirándola con reprobación, en el restaurante, por la calle...  viéndose reflejada en algún escaparate traidor.

Imagino el sentimiento de culpa por no haber cumplido un compromiso que después de todo tampoco es algo vital... y volviendo a enfocar otra vez la dieta, intentando no caer en tentaciones...

Esto ya lo he dicho muchas veces, pero a mí me parece que hacer una dieta es como una mierda muy gorda.

Cuando una persona quiere adelgazar pasan dos cosas:
la primera es que los kilos que has puesto en décadas no van a irse en semanas (eso es algo que la gente suele pensar, no lo entiendo),
y la segunda es que no se trata de restringir las comidas, prohibirse cosas ricas y pasarlo mal, se trata de aprender a comer de una forma más sana, de saber que el ejercicio no “es para adelgazar”, sinó para mantener los músculos en forma y sentirse bien, para tener más músculo que grasa, se trata de acostumbrarse a beber agua en cantidad adecuada porque forma parte de nuestro cuerpo (en un 70%).
Se trata de comer de todo y vigilar las cantidades, no de amargarse la vida.

Lo que nos engorda es comer como si fuéramos adictos a la comida, sin disfrutar, sin masticar, sin saborear.
Eso engorda.
Engorda no estar contento con uno mismo, porque entonces nos refugiamos en llenar la boca de cosas que se digieren en poco tiempo, como los dulces o las grasas, o las dos cosas juntas si nos inclinamos por pastelillos industriales (encima, llenitos de grasas trans, que son veneno).

Ya sé que yo también me quejo a veces de que no logro adelgazar, pero eso no es así exactamente. Lo que me pasa es que tengo etapas en las que no me siento tan a gusto, y dejo de comer conscientemente para comer compulsivamente. Eso también engorda.

Pero cuando estoy bien... cuando estoy bien y escucho a mi propio cuerpo, como lo que necesito y no necesito más.

Y entonces todavía me siento mejor.


  

3 comentarios:

  1. Bonita entrada Amelia :)

    Define todos los sentimientos por los que pasamos las que llevamos años luchando por los kilos. Yo añadiría: a veces pensamos que no es tan importante adelgazar sólo para poder ponernos ciegas y asi´justificar que hemos caido en la tentación, aunque luego de repente el agujero se hace más grande todavía.

    Con respecto a las opos que has puesto en mi blog... yo tb lo he pensado, especialmente cuando vi que tenia 14 meses de paro, pero yo no soy de Barcelona, llevo solo 3 años, y estoy estudiando catalán y me voy por el nivel E2. Si no tengo mínimo el nivel C, más vale que ni me moleste poqrue es requisito indispensable.

    ResponderEliminar
  2. Alcachofita: hay opos en Catalunya en las que no es necesario saber catalán. Hay que presentarse a opos del estado (y no de la generalitat). Suelen ser trabajos de administrativo, haciendo DNI en comisarías, en justicia... en sitios así. Búscalo, algo habrá.

    *^_^*

    ResponderEliminar
  3. Creo que es un post acertadísimo y que llevas muchísima razón...y sobre todo el modo como lo acabas, porque quizá resulte paradójico pero nos sentimos mejor cuando nos cuidamos más. No cuando nos forzamos a una dieta, y como tú dices, a veces, esperamos adelgazar en unas semanitas lo que hemos hecho en meses o años.. Y totalmente identificada con esos sentimientos de culpa que al final solo nos hacen más daño, quizá si nos sintiéramos más responsables y menos culpables...
    Un besito

    ResponderEliminar

Adelgazar es más fácil en compañía, así que no te cortes y suéltalo...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...