viernes, 30 de julio de 2010

Unas brazadas más...



Antes de irme a trabajar, a las siete, voy a la piscina a nadar tres o cuatro días a la semana.


Me gusta hacerlo por la mañana, porque así empiezo el día "con la faena hecha", y salgo del gimnasio duchada y despejada para enfrentarme a lo que sea, je je je.




Cuando empecé a nadar no podía hacer más que una piscina.
Una sola.
Cuando llegaba a la otra punta me faltaba la respiración y tenía que rehacerme un poco antes de hacer la de regreso.


Por eso sólo nadaba dos o tres largos y para de contar.


Un día me dieron un consejo: que nadara despacito y respirando bien, cogiendo el aire y soltándolo por la boca mientras tenía la cara dentro del agua. La cosa estaba en que fuera despacio, tanto como pudiera (sin hundirme, claro). Despacio y relajada, fijándome bien en los movimientos de piernas y brazos.


Yo nadaba muy deprisa, más que nada para poder llegar rápidamente al otro lado para respirar.
Pero al empezar a respirar bien, noté que podía nadar dos piscinas seguidas.


A los pocos días ya eran cuatro. Luego fueron diez, catorce, veinte...


Hace dos años que voy a nadar asíduamente, y ya soy capaz de hacerme cincuenta piscinas sin parar.


Para mí es mucho, muchísimo.
Jamás hubiera dicho que sería capaz de hacerlo.








  

1 comentario:

Adelgazar es más fácil en compañía, así que no te cortes y suéltalo...

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